Como lo mejor siempre es empezar por el principio, repasaremos las reglas del juego del mus para quien no las sepa y recordarlas para quien no sea un aficionado preferente de este impresionante juego de azar. Lo primero de cualquier juego es conocer el objetivo final y en el del mus no es otro que ganar una partida acumulando más puntos, representados con piedras o amarracos, que el rival. Para conocer cómo se ganan estas piedras iremos al desarrollo del juego. En resumen gana un juego quien acumula 40 amarracos y gana la partida o “vaca” quien gana 3 juegos (esto normalmente pero se puede pactar cualquier otra puntuación como 30 amarracos o 4 vacas).

Para obtener los puntos el juego se divide en cuatro lances por riguroso orden: grande, chica, pares y juego. Dentro de cada lance los jugadores pueden apostar (envidar) cuantas piedras deseen hasta un máximo total que dé por vencedor a una de las parejas (llamado órdago a este envite que arriesga todo un juego).

Tras finalizar la rueda de lances se termina la mano con el recuento de puntos, según los lances ganados y las jugadas que cada pareja haya logrado ligar y ganar. Trataremos de explicar el desarrollo de los lances, las puntuaciones de las cartas y el valor de las jugadas en futuras entradas.